El estrés es parte de la vida. Las exigencias familiares, de cuidar a otras personas, trabajar, las enfermedades y las presiones financieras provocan estrés. El ejercicio físico es una buena manera de reducirlo. Una caminata ágil, un partido de tenis, una clase de gimnasia puede ayudar a aflojar la tensión y a distraernos del origen nuestros nervios.